Depresión post partoComo ya les conté, en mi historia con la infertilidad, sufrí de depresión durante la época en que buscaba a mi bebé. Después de concluir mi terapia y haber “superado” el problema, logré embarazarme y fue una de las mejores épocas de mi vida, un embarazo soñado, sin nauseas, mareos u otros malestares, en general súper tranquilo y relajado.

Sin embargo, mi reencuentro con la depresión, inició a los quince días después de haber dado a luz. Cuando mi esposo regresó a la oficina y me quedé “sola” con mi bebé. De pronto me abrumaron intensos sentimientos de soledad y tristeza, que desencadenaban en llanto frecuente. Aunque mi madre y mi suegra me visitaban algunos días y me ofrecían su ayuda, en general me sentía sobrecargada entre el cuidado del bebé y las “responsabilidades” de la casa, que sentía que yo DEBÍA cumplir. Mi excesiva sensibilidad emocional, me preocupó al inicio ya que lloraba por cualquier cosa, miraba a mi bebé y lloraba, le daba de lactar y lloraba, me miraba al espejo y lloraba, miraba la televisión y lloraba. Mi esposo me sugirió buscar ayuda profesional, sin embargo minimicé el asunto creyendo que era la típica tristeza después del parto o el baby blues que le ocurre a todas las mujeres debido drástico bajón hormonal después de dar a luz y por todo lo que habíamos pasado para tener al bebé. Se sumó el cansancio y las pocas ganas de hacer cosas básicas como bañarme, peinarme, arreglarme o salir de casa y al final del día parecía un zombie lloroso. Traté de justificar esto debido a las malas noches que pasaba, pues mi bebé lactaba cada dos o tres horas durante la madrugada y terminaba súper agotada y mal humorada. En general pasaba de la tristeza a la ira como quien cambia de canal. De pronto renegaba por todo. Amaba a mi bebé pero no dormía como yo quería que duerma, no lactaba como yo quería que lo haga, etc. De pronto todo estaba mal, la maternidad que tanto había idealizado no estaba ocurriendo como la había imaginado.

Terminé por dejar de lado mi vergüenza, -porque esa era la realidad- me daba vergüenza aceptar que una depresión post parto podía estar incubándose en mí. Después de haber acompañado a muchos casos, esta vez me estaba ocurriendo a mí. Fui sincera con mi médico sobre mis temores con la medicación, aunque muchos medicamentos son seguros para la lactancia, y decidimos ver cómo avanzaba solo con la terapia psicológica.

Trato de contarle mi experiencia a cada futura mamá y aunque un par de veces me han dicho “no, eso no me pasará”, igual creo que es importante, así como uno prepara el cuarto del bebé, su ropa, los accesorios etc. prepararse y estar atentos a la avalancha de emociones que acompaña a la maternidad sobre todo en esas primeras semanas.

La depresión post parto es un problema más común de lo que se cree. Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 6 mujeres la padece. Muchas por falta de información, tiempo o vergüenza nunca reciben tratamiento y los síntomas se mantienen en el tiempo.

Es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después de dar a luz. Las madres que padecen depresión post parto tienen sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio que les dificultan realizar las actividades diarias del cuidado de sí mismas y de otras personas.

Los síntomas son los siguientes:

  • Sentirse triste, desesperanzada, vacía o abrumada.
  • Llorar más frecuentemente de lo normal o sin motivo aparente.
  • Preocuparse o sentirse excesivamente ansiosa.
  • Sentirse malhumorada, irritable o inquieta. Sentir enojo o furia
  • Dormir en exceso o no poder dormir.
  • Tener problemas para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones.
  • Perder el interés en las actividades que le resultaban agradables.
  • Padecer dolores y molestias físicas (dolores de cabeza, musculares, estomacales)
  • Comer demasiado o muy poco.
  • Aislarse de amigos y familiares.
  • Tener problemas para crear un vínculo emocional con su bebé
  • Dudar constantemente de su capacidad de cuidar al bebé.
  • Pensar en hacerse daño a sí misma o a su bebé.

Algunas recomendaciones:

  • Habla con tu médico, obstetra, ginecóloga o el pediatra de tu hijo en el siguiente control, para que te derive o ayude a encontrar un profesional que te atienda.
  • Mantén el contacto con familiares y amigos. Háblales sobre tus sentimientos y pídales ayuda para cuidar a tu bebé cuando necesites tiempo para ti o para descansar.
  • Desarrolla actividades que te distraigan y relajen como pintar, bailar, hacer ejercicios, salir a dar un paseo sola o con tu bebe, etc.
  • Busca y participa en grupos de apoyo o con otras madres que puedan aconsejarte o compartir tus experiencias.
  • Si piensas en hacerte daño o a tu bebé, pida ayuda inmediatamente. La depresión postparto puede tratarse.

Finalmente, si no es tu caso pero conoces a alguna mujer que recién dio a luz, demuéstrale tu interés por lo que está sintiendo, acompáñala y busca ayuda de ser necesario.

¡Te deseo éxitos!

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