cómo ayudar a los niños a superar sus miedosSe dice que el miedo es una experiencia universal, todos independientemente de la edad experimentamos miedos, los niños con mayor razón.

Los miedos son instintivos e innatos, están presentes desde que uno nace, como el miedo a los ruidos fuertes e inesperados (en los bebés), el miedo a caerse, miedo a perder a la mamá o al papá u otros frecuentes en nuestra cultura, como el miedo a la oscuridad, a las personas extrañas, los ladrones, etc.

Los miedos van cambiando a medida que el niño va creciendo. A partir del primer año de vida, las situaciones nuevas por lo general producirán miedo. A partir de los dos años hasta el principio de la adolescencia todos los niños experimentarán algún miedo en particular; pero estos irán desapareciendo por sí solos y serán reemplazados por otros nuevos.

Aunque todos los niños experimentan algún tipo de miedo, no todos temen a las mismas cosas, estos dependerán de la edad, el temperamento y las diferencias culturales, entre otras variables. La reacción de los padres y cuidadores también influye en la aparición y desarrollo de muchos de los miedos infantiles.

Aun cuando los miedos tienen una función adaptativa, es decir nos ayuda a prepararnos, protegernos y/o hacerle frente a los estímulos temidos, en grado intenso pueden producir una desorganización en la conducta y la personalidad generando estados de ansiedad, fobias, entre otros problemas.

Te dejo algunas sugerencias para ayudar a los niños a superar sus miedos.

Cuando un niño tiene miedo, lo que generalmente busca es protección de “eso” que le da miedo. Recibirlo y contenerlo, será siempre la mejor ayuda en un primer momento.

Por más irracional o tonto que parezca el miedo, para el niño es real. Decirle “no tengas miedo” no servirá de mucho, sin embargo, decirle “sé o entiendo que tienes miedo…” le hará sentirse comprendido y generará un ambiente de confianza en el que le sea más fácil expresarse. Ignorarlo, minimizarlo o ridiculizarlo, hará que pierda la confianza y en el futuro evite expresar sus miedos y otras emociones.

Aunque, por lo general, es conveniente enfrentar los miedos, esto debe hacerse poco a poco, respetando siempre el ritmo de cada niño. Forzarlo puede producir un efecto contrario, logrando que el miedo se incremente o se convierta en una fobia. Utilizar los juegos, las canciones o los cuentos será de mucha ayuda para identificar, expresar y enfrentar los miedos.

Reforzar cualquier conducta que indique que el niño está haciendo frente a su miedo, lo alentará y ayudará a sentirse más seguro para lograr superarlo.

Dar siempre el ejemplo, recuerda que tu niño aprende de ti. Con la debida moderación, decirle que tú también tienes miedos pero les haces frente y logras controlarlos o superarlos. Ayudará al niño a saber que no es el único, que no es malo tener miedo y que expresándolos y haciéndoles frente poco a poco, podrá superarlos con éxito.

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