adios a los pañalesEste mes, cumplimos un año de haberle dicho adiós a los pañales y aunque Claudio tenía más de dos años y medio, no era un tema que nos preocupara porque queríamos hacerlo cuando realmente estuviera listo. Cuando lo logró fue una alegría porque superaba una etapa y además, por qué no decirlo, significaba un ahorro en nuestro presupuesto familiar.

Se sabe que a partir de los dos años los niños controlan mejor sus esfínteres en el día (a partir de los 4 años en la noche), por eso recomiendan esperar como mínimo esta edad para quitarle los pañales, aunque seguramente habrás escuchado alguna experiencia de niños que dejaron los pañales antes, esto no significa que sean más inteligentes o mejores que otros que se demoraron un poco más. Cada niño tiene su propio ritmo y tiempo, forzarlo antes puede ser más frustrante para él que para los padres.

Señales de estar listo y “entrenamiento” previo

Cuando jugaba hacía una pausa en su juego para tocarse el pañal y me miraba como sorprendido, cómo preguntándome o avisándome que había hecho “algo” en el pañal. Así que, como hablaba cada vez mejor, yo le ayudaba a darle un nombre y significado a lo que hacía en el pañal: pichi o caca (algunas amigas le dicen 1 y 2, pipí y popo, pufi pufi, etc.) la idea es que poco a poco vayan comprendiendo la diferencia y/o puedan comunicarlo.

El pañal permanecía seco por más tiempo, lo que nos indicaba que ya podía aguantar o contenerse un poco más. Conozco de algunos niños, que de pronto muestran “fastidio” por el pañal sin razón aparente, se los jalan y piden que se los quiten o insisten en no querer ponérselos.

Comenzó a interesarse por el inodoro, coger el papel y jalar la cadena, como imitándonos. Así que, permitíamos que nos acompañe al baño y le explicábamos qué estábamos haciendo (pichi o caca) y enseñándole el papel higiénico, a jalar la cadena del agua y lavarse las manos. Siempre con mucha paciencia, sobre todo cuando comenzaba a jugar con el papel o la cadena del inodoro. Para reforzar su interés le compramos un bacín sencillo que colocamos en el baño para que vaya familiarizándose, le explicamos para qué servía.

Nos aprendimos canciones muy divertidas sobre usar el bacín, compramos unos cuentos sobre dejar el pañal y le íbamos diciendo que estaba creciendo y que pronto dejaría los pañales también.

Después de casi un mes de haber iniciado el proceso, decidimos que había llegado el momento del entrenamiento final.

Finalmente, ADIÓS PAÑALES

Aprovechamos un feriado largo para “encerrarnos” en casa y tener todo preparado para que la experiencia fuera divertida, por ejemplo:

Dibujamos una tabla en su pizarra, para llevar el control de la hora, lo que hacía (si era pichi o caca) y los refuerzos que recibiría (*). Llevar el tiempo nos ayudó sobre todo para calcular la frecuencia y cada cuánto tiempo tenía ganas de ir al baño.

Nos proveímos de pañitos húmedos, desinfectante, trapos y útiles de aseo en general, para estar listos, ante cualquier “accidente” que estábamos seguros que pasaría. Hay que prepararse y hacerse a la idea de que difícilmente acertará a la primera. Con la pichi normal, pero con la caca… hay que prepararse mentalmente!!!

DÍA 1: Muy temprano, apenas despertó le quitamos el pañal y lo dejamos solo con el polo y las zapatillas. Le mostramos el bacín (él ya sabía para qué servía) y le dijimos que si deseaba hacer pichi o caca nos avise: “quiero pichi” o “quiero caca” y que por cada pichi le daríamos una lentejita de chocolate y dos por cada caca (*). Pusimos la canción del orinal (que ya la conocía) como música de fondo y cada 10 minutos le preguntaba si quería orinar. Así inició la mañana. De pronto a media mañana me dijo: “mamaaaa quiero hacer pichi”.

Aunque la primera vez salpicó por todos lados, igual, al terminar todo el ritual lavado de manos incluido, nos pusimos a cantar y bailar con la canción del orinal, los tres juntos, mientras registrábamos el logro en su pizarra y le dimos la lentejita de chocolate ofrecida, que obviamente reclamó. Así avisó dos veces más para orinar, sin ningún accidente.

Pero al terminar la mañana se fue corriendo, cual bala, a su cuarto de juegos, entrecerró la puerta y unos segundos después oímos un “mamá una caquita”. Oh!!!, cuando llegamos, se había hecho sobre su piso de goma, que no se me había ocurrido guardar, se le notaba un poco avergonzado, así que lo apapaché y lo llevé al bacín, explicándole que debía hacerlo ahí y que la próxima vez lo volveríamos a intentar. Registré a la “caca fallida” en la pizarra, mientras miraba a su papá que limpiaba el piso, él también le indicó que la próxima vez lo intente en el orinal para que pueda recibir el premio.

Ese primer día, fue un éxito con la pichi. El pañal se lo volvimos a poner para que duerma en la noche.

DÍA 2: Apenas despertó nuevamente le quitamos el pañal y seguimos los mismos pasos del día 1, esta vez reforzamos la idea de que por cada caca serían dos lentejitas de chocolate. Al terminar la mañana nuevamente se encerró en su cuarto y se hizo en el mismo lugar. Con la pichi todo perfecto, igual seguíamos cantando, anotando y entregado el refuerzo.

DÍA 3:  Para el tercer día notamos que había una especie de patrón en sus horarios tanto para la pichi y la caca. También notamos su interés por la pizarra, jugaba a registrar tu progreso y querer hacerlo él mismo, así que el tercer día le dimos mucha importancia a la pizarra.

Nuevamente casi al terminar la mañana, corrió al cuarto de juegos, pero esta vez estábamos atentos. Lo alcancé y cogí rápidamente y lo llevé al bacín… al principio se resistió pero antes de hacer su pataleta le explicamos que serían dos lentejitas de chocolate por cada caquita. Estuvimos sentados un buen rato y finalmente lo hizo! Bailamos y cantamos la canción del orinal, mientras lo limpiábamos y lavamos las manos.

Esa tarde, dimos un corto paseo y aprovechamos para comprar los calzoncillos que él mismo eligió emocionado y de paso ver cómo hacíamos en la calle. Hizo pichi antes de salir y yo llevé una botellita por si las dudas…

DÍA 4: Papá debía volver al trabajo. Muy temprano le puse los calzoncillos y estuve muy atenta a los horarios sobre todo al de la caca. Cerca al medio día me miró y me dijo “quiero caca”. Definitivamente, lo habíamos logrado y toda la familia lo felicitó.

En la semana siguiente se olvidó del refuerzo (chocolate) pero sí se acordaba de cantar y anotar en la pizarra. Aunque ya no quería el pañal por las noches para dormir, igual continuamos colocándoselo por un mes más, cuando nos dimos cuenta que el pañal nocturno amanecía seco decidimos quitártelos y han sido muy raras las veces que se ha mojado en la cama.

Sugerencias desde nuestra experiencia

Esperar a que el niño esté listo identificando las señales. El “entrenamiento” no dura dos o tres días, es un proceso que debe iniciar mucho antes de quitar el pañal y termina mucho después de quitar el pañal. Cada niño tiene su ritmo, si iniciamos antes puede que tome más tiempo o tener que volver a poner el pañal para intentarlo más adelante y generar frustración en toda la familia o lastimar la autoestima del niño.

La idea es que una vez que quitas el pañal en el día no volver a ponérselo (salvo en las noches o en sus siestas). Colocarle nuevamente el pañal puede confundirlo. Por eso importante tomarte unos días para dedicarte a él y asegurarte de que está listo.

Ten presente que habrá algunas veces es que no lleguen a avisar con tiempo y mojen o ensucien la ropa, en esos momentos PACIENCIA!!! Esto es NORMAL porque están aún en aprendizaje. A Claudio le pasa cuando está haciendo algo muy divertido se aguanta hasta no más, con tal de no parar el juego. En esos momentos, es bueno ir preguntando de rato en rato.

(*)Aunque algunos consideran que dejar el pañal es un proceso “natural” y no debería darse recompensas, nosotros sí los usamos porque consideramos que pequeñas recompensas o refuerzos concretos, acompañados siempre de recompensas sociales, ayudan a adquirir y mantener ciertas conductas, especialmente en los niños pequeños. Nosotros en este caso usamos refuerzos comestibles (lentejitas de chocolate) pero otras opciones pueden ser stickers o dibujos de caritas felices, etc. algo que sea especial y que pueda obtener solo por usar el bacín (ah! Asegúrate de tener un montón de lo que vayas a usar, por las dudas). Pero recuerda SIEMPRE acompañar este refuerzo concreto con algún tipo refuerzo social (celebraciones con bailes y/o canciones, elogios, felicitaciones, etc.), esto es muy importante. Nosotros bailábamos y cantábamos la canción del orinal mientras anotábamos el logro en su pizarra.

La idea es que poco a poco el refuerzo social sea más gratificante que el refuerzo concreto. Mi hijo a los 3 días se olvidó de las lentejitas de chocolate, sin embargo cantó la canción del orinal por unas semanas más.

Finalmente, recuerda que todo el proceso es un trabajo en equipo, el éxito dependerá de cuánta comprensión y apoyo den y reciban.

Y ahora queremos saber de ti, cuéntanos ¿cómo es o fue tu experiencia?