la adaptación al nidoEs sabido que el miedo es una experiencia universal, y el miedo a perder a la figura de afecto es uno de los miedos más comunes, que de alguna forma vamos “superando” a medida que crecemos y nuestras capacidades cognitivas y emocionales van madurando. Se sabe también que es común que los niños más pequeños le teman a las personas extrañas y situaciones nuevas. Así que es perfectamente comprensible que un niñ@ muestre su disconformidad, llore y hasta patalee en su primera vez en el nido, ya que además de enfrentarse a un ambiente nuevo con adultos y niños que no conoce, el hecho de separarse implica una “pérdida”, aunque momentánea, de la figura de afecto a la que está acostumbrado.

Activar todos sus recursos por acceder a las figuras de afecto, es hasta una muestra interesante de salud mental y una característica de los niñ@s con buen apego, ya que estos son capaces de mostrar sufrimiento (sin desmoronarse) y hacer fuertes expresiones emocionales demandando cuidado.

Lograr que el niñ@ perciba que asistir al nido no representa una amenaza real o una “pérdida” permanente de la figura de afecto, es un proceso. A cada niñ@ le tomará un tiempo distinto. El que se adapte más pronto o no, no representa de ninguna manera que uno sea más seguro o no, o mejor o peor que otro. Cada niño tiene su propio ritmo, compararlos es un ejercicio poco productivo en esta etapa.

Cómo ayudar en la adaptación al nido

Es importante que la adaptación al nido sea un proceso gradual, que inicie mucho antes de asistir el primer día. Te dejo algunas sugerencias que nos ayudaron.

Juegos de roles, cuentos y canciones: introduce el tema del nido con anticipación en las actividades lúdicas de tu niñ@, reforzando la idea de que el nido es un lugar divertido y que siempre una figura de afecto lo recogerá para regresar a la casa. Así estará un poco más familiarizado con la idea y ayudará a bajar la angustia llegado el momento.

Familiarizarse con el nido: Busca un nido cerca de donde vives o de lugares que son familiares para tu niñ@, visítenlos juntos con anticipación o pasa por ahí de vez en cuando. El conocer el lugar y poder ubicarse espacialmente en relación a su casa, le dará más confianza y seguridad. Busca nidos amigables y con un patio amplio con luz natural, además de favorecer el aprendizaje, predisponen el buen humor de los niñ@s.

Flexibilidad con los tiempos de adaptación: Conversa antes con las profesoras o coordinadoras e infórmate sobre cómo manejan los periodos de adaptación. Hay nidos que permiten a uno de los padres o el cuidador en el aula y brindan el tiempo que el niño requiere, otros que al segundo o tercer día te piden que te retires del nido. Es importante que previamente acuerdes y tengas claro estos aspectos.

Di siempre la verdad y cumple con tu palabra: Evita mentirle y desaparecer sin despedirte o sin previo aviso (algunas veces es más cómodo pero no es recomendable). Recógelo siempre a tiempo y en el momento acordado. Decir la verdad y cumplir con tu palabra ayudará a fortalecer su confianza en ti y su seguridad.

Despedida rápida y retirada: Coordina con la profesora sobre el momento en que puedas retirarte por completo del nido (toma en cuenta sus sugerencias y con qué estas cómoda). Que tus despedidas no sean prolongadas sino rápidas: “te quedas con las miss y cuando termines te recojo”, un beso y retirada. Es probable que llore y grite los primeros minutos por unos días. En este punto, los juegos previos, los cuentos y las canciones preparatorias harán su trabajo y seguro que los siguientes día las despedidas serán menos dramáticas.

Lidiar con nuestra propia ansiedad: Pensar que somos malas madres por dejarlo llorando o por no haberle dado la seguridad suficiente, etc. pueden activar una serie de emociones. Algunas veces somos nosotras las más angustiadas ante la separación y podemos transmitírselo a nuestros niñ@s. Hablar con otras personas sobre tus pensamientos y sentimientos te ayudará a lidiar con ellos y sentirte más aliviada.

Confía y dale la oportunidad: Confía en la experiencia de la profesora y en que podrá contener a tu niñ@ y dale a él la oportunidad de poner en marcha sus recursos personales para lidiar con su angustia ante la separación y poder calmarse sin ti. Apoya y refuerza siempre todo intento y avance.

Media jornada en el nido: En algunos casos, en las primeras semanas de adaptación, tu niñ@ podría quedarse media jornada, es decir recogerlo antes de la hora de la salida. Es mejor que se quede mientras se sienta tranquilo y salga con ganas de regresar al día siguiente.

Brindar apoyo y contención: Para algunos niñ@s la separación puede ser más angustiante que para otros y es probable que notes algunos cambios en su comportamiento, como respuestas al estrés, es comprensible. Ayúdalo a identificar lo que siente y a expresar con palabras sus emociones. En el nido: habla con la profesora, ella sabrá cómo manejarlo. En la casa: coméntalo con la familia, recuerda que el niñ@ necesita mucha contención y apoyo en esta transición. Puedes leer el post sobre cómo ayudar a los niños a superar sus miedos.

Participación de la familia: Que la familia aprenda el nombre de la profesora, los amigos y algunas canciones que usan en el aula. Úsalo en los juegos y conversaciones que tengas con él. Eso ayuda a hacer del nido y sus actividades un ambiente más familiar y amigable, le da cierta estructura y más confianza para regresar.

Refuerzo: Dile siempre lo orgullosa y feliz que te sientes. Refuerza siempre su progreso. Recuerda que son un equipo y que el éxito dependerá del apoyo y compromiso en familia.

Adaptarse al nido puede tomar algunos días o semanas, pero finalmente todos lo logran, estoy segura que tu niñ@ lo hará también.

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