TDAHExiste un sector, incluso, de profesionales y académicos, que señalan que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un invento, una tendencia de la psiquiatría de patologizar problemas normales de la infancia para beneficiar a la industria farmacéutica. Un invento que incluso los padres han querido creer para convertir a sus niñ@s enérgicos o con problemas de conducta en niñ@s dóciles y manejables. Lo cierto es, que desde hace muchas décadas la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Americana de Psiquiatría y otros referentes en salud, incluyen este trastorno en sus manuales y sistemas de clasificación diagnósticos y, en el mundo, existen muchos niñ@s y adolescentes conviviendo con este trastorno.

Pero ¿Qué es el TDAH?
Es un trastorno de origen neurobiológico, es decir se origina en el cerebro y los circuitos neuronales (no es algo que el niñ@ pueda controlar). Caracterizado principalmente por 3 aspectos:
1. Dificultad para mantener la atención voluntaria.
2. Exceso de movimiento o hiperactividad y
3. Dificultad para el control de impulsos o impulsividad.

Se inicia en la infancia y se manifiesta en el comportamiento, afectando diferentes áreas de la vida de los niñ@s que la padecen. Se presenta con más frecuencia en niños que en niñas, aunque en las niñas se presenta más el TDAH de tipo inatento y en los niños de tipo hiperactivo e impulsivo.

¿Qué causa el TDAH?
Las causas no están identificadas claramente. Se manejan una serie de hipótesis pero la más aceptada es la de los factores genéticos (en el 60 – 76% de los casos diagnosticados, el papá, la mamá, los abuelos, tíos, etc. también tuvieron las mismas características). Sin embargo el TDAH puede ser modulado por factores ambientales, es decir, los estilos de crianza, los estilos educativos en la escuela, el funcionamiento familiar, etc. pueden ayudar a mejorarlo o empeorarlo.

¿Cómo saber si mi hij@ tiene TDAH?
Por lo general los primeros reportes de alarma vienen de la escuela o el nido, o por problemas académicos y de conducta. Pero la única forma de saberlo es con una evaluación realizada por un especialista. Los siguientes indicadores podrían ser signos de alerta y motivar la consulta.
INATENCIÓN
• Generalmente parece no escuchar cuando se le habla, presenta dificultad para seguir órdenes e instrucciones o para seguir las reglas en los juegos. No presta atención a los detalles y se distrae con facilidad.
• Tiene dificultad para organizarse, no concluye las tareas o las hace mal no porque no las sepa sino por descuido.
• Es olvidadizo, pierde objetos porque se distrajo y no reparó en dónde los dejó.
• Cambia frecuentemente de conversación, lo distrae otro tema o no recuerda de qué se estaba conversando.
HIPERACTIVIDAD
• Le cuesta permanecer sentado incluso por periodos cortos de tiempo. Se levanta y se sienta por ejemplo en el salón de clases, en el dentista, en el cine, etc., juega y mueve las manos o los pies o se retuerce en el asiento cuando se le pide estar sentado.
• Le cuesta relajarse, corretea, se arrastra o trepa en lugares y situaciones en las que no es apropiado como en restaurantes, iglesias, consultorios, reuniones, etc.
• En juegos que requieren movimiento se desborda de energía y tiene dificultad para participar tranquilamente de juegos que no implican mayor movimiento.
• Con frecuencia habla excesivamente, rápido o se “atropella” con las palabras.
IMPULSIVIDAD
• Es intrépido y suele no medir el peligro.
• Es impaciente, responde antes que se haya concluido una pregunta, termina las frases de otros. Interrumpe o se inmiscuye en las conversaciones, juegos o actividades de los demás. No respeta su turno en conversación, en los juegos, en las colas, o no quiere hacerlas.
• Toca, coge o empieza a utilizar las cosas de otras personas sin esperar permiso.
• A menudo expresa las emociones con demasiada intensidad, “explota” con facilidad y le cuesta calmarse incluso con ayuda.
*Estos indicadores deben ser extremos y representar una significativa dificultad en la escuela, la casa, con los amigos, etc.

¿A partir de qué edad se puede realizar el diagnóstico de TDAH?
Se recomienda esperar a que el el niñ@ haya iniciado la etapa escolar (6-7 años). Hacer un diagnóstico antes podría no ser preciso y ser muy arriesgado ya que las conductas de los preescolares están muy influenciadas por el entorno y no presentan patrones de conducta fijos, pero si existiese la sospecha debe monitorearse y realizarse intervenciones tempranas a nivel psicopedagógico y conductual.

¿Quién puede hacer el diagnóstico de TDAH y en qué consiste?
La evaluación del TDAH es un proceso complejo y debe realizarla un profesional de la salud entrenado: Psiquiatra infantil, Neurólogo Pediátrico, Psicólogo Clínico u otro. Como no existe una prueba única y exclusiva de evaluación, el diagnóstico del TDAH se hace en varias sesiones mediante entrevistas clínicas a los padres y al niñ@, con la información que proporcione la escuela, revisión de antecedentes del niñ@ y su familia, así como la exploración física del niñ@ y podría incluirse una evaluación psicopedagógica. La evaluación neuropsicológica y otros estudios complementarios no son imprescindibles a menos que la exploración física y la historia clínica lo justifiquen. El TDAH es un problema crónico, la detección e intervención temprana mejorará no solo el rendimiento escolar, el autoestima y el funcionamiento en general sino que evitará problemas futuros como depresión, ansiedad, abuso de sustancias, etc.

¿En qué consiste el tratamiento?
El tratamiento del TDAH puede ser farmacológico, psicológico (generalmente terapia conductual y psicoeducativa) o ambas. La elección se hará siempre valorando la intensidad de los síntomas y las necesidades de cada niñ@ y su familia.

¿El TDAH se cura?
El TDAH al ser un trastorno y no una enfermedad no tiene cura, pero una detección e intervención temprana pueden modular o disminuir los síntomas y sus consecuencias en la vida futura.

La cuestión con el TDAH es que al no conocer el trastorno tendemos a polarizarnos, decir que no existe o que todos los niñ@s inquietos lo son. Por ejemplo me ha pasado, en un parque, un abuelito insistía que mi niño era “hiperactivo” por que estaba un poco inquieto y demandante, quizá en ese momento alguien más lo pensó.

¿a ti te ha pasado algo similar? o ¿alguna vez pensaste que un niñ@ o el tuyo podría serlo  por ser un poco distraído, inquieto o demandante? te leo.

Abrazos!